¿Para qué colaborar? Beneficios del aprendizaje colaborativo

Roberts (2005) señala que los principales efectos que el aprendizaje colaborativo puede aportar a los estudiantes se agrupan en:

  1. Académicos, puesto que enfatiza en la participación y construcción activa de conocimiento, promoviendo habilidades de alto orden de pensamiento e incrementando los resultados de la clase;
  2. Sociales, teniendo en cuenta que fomenta la creación de una atmósfera positiva para el aprendizaje a la vez que permite desarrollar un sistema de apoyo social para los estudiantes, fomentando la comprensión y enseñanza entre ellos;
  3. Psicológicos, ya que desarrolla actitudes positivas hacia los profesores y puede incrementar la autoestima de los estudiantes.

Atendiendo a la categorización propuesta por Roberts (2005) y a partir del análisis de la literatura en el ámbito*, la siguiente Tabla recoge específicamente los beneficios asociados al aprendizaje colaborativo.

De manera general (Suárez, 2007), que el aprendizaje colaborativo exhibe muchas virtudes –respecto a otras formas de plantear la actividad de aprendizaje–, como también problemas. Sin embargo, sus virtudes son potenciales, no se dan por sí solas, no existe razón para asumir la idea de que el aprendizaje colaborativo sea eficaz por sí mismo. Para hablara de su aplicación es necesario evaluar la colaboración en concurrencia con otros elementos –como el clima organizacional, la calidad de la interacción, las habilidades sociales, la actitud docente, los recursos de comunicación, la distribución de tareas, el grado de responsabilidad de los alumnos, etcétera–, que es preciso cuidar para hablar de potenciales beneficios de este procedimiento.

Pero si de eficacia pedagógica se trata, por señalado bajo las tres dimensiones –incremento del rendimiento académico (logro), mejoramiento de las relaciones interpersonales positivas (integración social) y fortalecimiento a nivel intrapersonal (desarrollo personal), el aprendizaje colaborativo es uno de los pocos procedimientos educativos del que se puede esperar mucho. No sólo reporta beneficios a nivel académico, sino que puede mejorar las relaciones interpersonales que tienen una profunda repercusión en la autoimagen de los alumnos. En consecuencia el aprendizaje colaborativo non puede tomarse como un algoritmo didáctico, sino más bien como una oportunidad para insistir en una educación integral.

* Entre otros: (Badia y García, 2006; Brindley, Walti, y Blaschke, 2009; Cabrera, 2004; Crook, 1998; Crooks, Klein, Savenye, y Leader, 1998; Curtis y Lawson, 2001; Suárez, 2007; Garrison, Anderson, y Archer, 2001; Guitert y Giménez, 2000; Guitert et al., 2005; Guitert y Romeu, 2006; Guitert, Romeu, y Pérez-Mateo, 2007; Harasim et al., 2000; Harasim et al., 2000; Haythornthwaite, 2006; Ibáñez y Gómez Alemany, 2004; Johnson y Johnson, 1990; Johnson y Johnson, 1994; Jonassen, 1994; Kreijns, Kirschner, y Jochems, 2003; Krothe, Pappas, y Adair, 1996; Lucero, 2003; McConnell, 2000; Molinari, 2004; Roberts, 2005; Slavin, Rogers, y Kutnick, 1992; Swan, 2006; Tatar, Roschelle, Vahey y Penuel, 2003; Tu, 2004; Wegerif, 1998).

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