Cooperar o colaborar: ¿dos términos enfrentados?

1.INTRODUCCIÓN

Es frecuente en la literatura educativa la referencia a los términos cooperativo o colaborativo. Pero, ¿se trata del mismo concepto? ¿En qué se asemejan o difieren?

El análisis de dicha literatura evidencia que algunas veces se utilizan como términos diferenciados y otras como sinónimos.

Cabe destacar que las diferencias y similitudes entre ambos términos son todavía hoy causa de debate entre los expertos del ámbito. De hecho, como apuntan Kreijns et al. (2003), la cuestión de qué es aprendizaje colaborativo y cooperativo, así como cuáles son sus diferencias y similitudes, parece ser casi una discusión irresoluble.

Si bien no es nuestra pretensión dar respuesta a tales disyuntivas, abordaremos inicialmente la cuestión a fin de argumentar nuestra posición en este aspecto y justificar qué concepto adoptaremos y con qué significado. A partir de aquí, construiremos el marco teórico que fundamente las experiencias pedagógicas que planteamos en RACEV.

Presentaremos a continuación algunos elementos claves en las diferencias y puntos de encuentro entre ambos conceptos.

2.COOPERACIÓN Y COLABORACIÓN COMO TÉRMINOS DIFERENCIADOS

En la literatura del ámbito encontramos una cantidad importante de estudios que analizan las diferencias entre los términos “cooperar” y “colaborar”, afirmando que ambos enfoques presentan algunas características que los diferencian notoriamente (Dalsgaard y Paulsen, 2009; Holliman y Scanlon, 2006; Panitz, 1997; Thompson, 2005; Zañartu, 2003; Gros, 2000; Crook, 1998; Zañartu, 2003). De acuerdo con dichos estudios, se trata de modelos diferentes que surgen a partir de tradiciones educativas distintas. John Myers (1991) apunta que en la diferenciación entre estos dos conceptos no podemos dejar de lado la influencia de las raíces etimológicas y semánticas. Según este autor, la cooperación tendría sus raíces en el continente americano y, más concretamente, en EEUU; por el contrario, la colaboración nace en el continente europeo, siendo especialmente desarrollado por la tradición anglosajona.

A continuación recogemos algunos elementos claves de cada modelo.

2.1. El modelo cooperativo

El aprendizaje cooperativo tiene sus raíces en la tradición educativa americana y, más concretamente, en la estadounidense. Como término y concepto, la cooperación proviene de una visión pedagógica, basada en el aprendizaje entre iguales o peer to peer. (autores)

Jean Piaget destaca como el precursor de este modelo. Efectivamente, Piaget (1923, 1932, 1947, en Ovejero, 1990:67) hablaba hace casi un siglo de las grandes ventajas que tiene la interacción entre compañeros para el desarrollo cognitivo a causa principalmente de los conflictos sociocognitivos a que lleva tal interacción, ya que “la formación de las operaciones necesita siempre un entorno favorable a la “cooperación”, es decir, a las operaciones realizadas en común (por ejemplo, el papel que juega la discusión, la crítica mutua, los problemas suscitados por el intercambio de información, la curiosidad aguzada por la influencia cultural de un grupo social, etc.)” (Piaget, en Ovejero, 1990:68).

A partir de aquí, los autores de la escuela de Ginebra, entre los que se destacan Mugny y Doise, Pret-Clermont, Mugny y Pérez, proporcionar la base y desarrollaron el concepto de la cooperación que había introducido Piaget, adoptando siempre un punto de vista pedagógico.

Célestin Freinet (1986) es también uno de los principales promotores de la cooperación en la escuela, constituyendo el eje básico de su pedagogía popular. Sin embargo, siguiendo a Ovejero (1990:63), cabe remarcar que, como miembro de la Escuela Nueva y el movimiento de Renovación Pedagógica, la cooperación para Freinet surgió de de las dudas en cuanto a la eficacia de las técnicas pedagógicas tradicionales y se basó fundamentalmente en la cooperación entre maestros o entre alumno y maestro, así como en la reducción de las clases magistrales (Ovejero, 1990:66).

Aunque Piaget y Freinet destacan entre los representantes del movimiento cooperativo, son muchos los antecedentes que podríamos mencionar en el campo de la pedagogía. Así, en el ámbito internacional, cabe destacar a Rousseau (1762), Neill (1921) Makarenko (1935), Cousinet (1980) y a Ferrer i Guàrdia (1976), en el ámbito nacional.

La Tabla 1 recoge algunos autores asociados al modelo cooperativo y la definición que realizan del término.

Tabla 1. Definiciones de aprendizaje cooperativo

2.2. El modelo colaborativo

Al contrario que la cooperación, el modelo colaborativo encuentra sus raíces en la tradición educativa europea, concretamente en la anglosajona.

Siguiendo a Ovejero (1990:69), si Piaget y sobre todo los autores de la Escuela de Ginebra subrayaban la construcción social de la inteligencia y, por tanto, la importancia de la interacción social y la actividad común cooperativa para el mayor y mejor desarrollo intelectual, también Vygotsky (1934) propuso algo similar, dando gran importancia a los evidentes fundamentos sociales que posee el conocimiento.

Sin embargo y enfocado desde una vertiente psicológica, Vygotsky adoptó el término “colaboración”, llegando incluso a mantener una postura opuesta a la de Piaget, puesto que para Vygotsky (Ovejero, 1990:71) (defensor de la teoría socio-cultural) la importancia reside más en la estrecha conexión que se postula entre el desarrollo intelectual y cognitivo por una parte, y la interacción social por la otra más que en el desarrollo del razonamiento lógico y la adquisición de contenidos escolares, gracias a un proceso de reorganización cognitiva provocado por el surgimiento de conflictos y por su superación que propugnaba Piaget (defensor de la teoría socio-constructivista).

A partir de esta idea fundamental desarrollada por Vygotsky, diferentes autores defensores de este modelo han desarrollado una gran diversidad de definiciones, características e implicaciones en el ámbito educativo. Autores o estudiosos del modelo colaborativo son, en el terreno internacional, Dillenbourg, Lewis, Brufee, Crook, Harasim, Hiltz y Turoff y, en el ámbito nacional, Gros y Salinas.

La Tabla 2 recoge algunos autores asociados al modelo colaborativo y la definición que realizan del término.

Tabla 2. Definiciones de aprendizaje colaborativo

3.COOPERACIÓN Y COLABORACIÓN COMO SINÓNIMOS

A pesar de los estudios que analizan las diferencias entre ambos modelos, es frecuente observar en la literatura del ámbito un uso indiferenciado de los términos “cooperar” y “colaborar”. Se observan dos situaciones concretas en este aspecto.

Por un lado, algunos autores los utilizan como sinónimos, es decir, utilizan ambos conceptos sin apuntar diferencias entre ambos o especificidades. Por tanto, en algunas ocasiones se habla de cooperación y en otras de colaboración para referirse al mismo hecho.

Por otro lado, también es frecuente que los autores se decanten por uno de los conceptos y lo desarrollen a partir de elementos de ambos modelos. Por ejemplo, McConnell (2000:8) señala que “aunque la distinción es a veces útil, utilizaré el término “aprendizaje cooperativo” en este libro para referirme a ambas formas de aprendizaje”. En un artículo frecuentemente referenciado para analizar las diferencias entre aprendizaje colaborativo y cooperativo se apunta “Driscoll y Vergara (1997: 91) explicitan: para que exista un verdadero aprendizaje colaborativo, no sólo se requiere trabajar juntos, sino que cooperar en el logro de una meta que no se puede lograr individualmente. Y señalan que son cinco los elementos que caracterizan el aprendizaje colaborativo: 1) Responsabilidad individual (…); 2) Interdependencia positiva (…); 3) Habilidades de colaboración (…); 4) Interacción promotora (…); y 5) Proceso de grupo (…)”. Como hemos recogido en la sección anterior, Driscoll y Vergara se asocian al aprendizaje colaborativo mientras que Jhonson y Jhonson, quienes definieron los elementos que se citan en este texto, son representantes del aprendizaje cooperativo.

4.TIC Y PROCESOS DE APRENDIZAJE: HACIA EL APRENDIZAJE COLABORATIVO VIRTUAL DESDE UNA VISIÓN PEDAGÓGICA

A la luz de los elementos expuestos anteriormente podemos concluir que cooperación y colaboración son dos corrientes paralelas con orígenes y tradiciones diferentes pero que, en determinados contextos o situaciones, son utilizados como sinónimos.

Cabe destacar en este punto el importante rol que ha ejercido la introducción de las TIC al ámbito educativo.

Los antecedentes en el ámbito, basados en la tradición pedagógica de trabajo en grupo, hacían referencia a la cooperación y el concepto educativo de trabajo entre iguales. Sin embargo, siguiendo a Ovejero (1990:66), aunque entre los pedagogos existen muchos e importantes antecedentes del aprendizaje cooperativo, han sido sobre todo los psicólogos sociales los que han trabajado este tema (…) subrayando los fundamentos teóricos, psicológicos y principalmente psicosociales que explican la eficacia de ese aprendizaje, fundamentos que básicamente están en Piaget y mucho más aún en Vygotsky y G.H. Mead.

Sin embargo, a partir de la integración de las TIC a la educación, los numerosos estudios de talle psicológico han acabado por desplazar el término cooperativo y ensalzando la colaboración. Así pues, las aportaciones de tecnólogos educativos e informáticos parecen haber desplazado a la cooperación en pro de la colaboración.

Efectivamente, la revisión bibliográfica sobre el aprendizaje en línea y los procesos de aprendizaje conjunto entre estudiantes pone de manifiesto que la mayoría de estudios se refieren al término “colaboración”, el cual se nutre, no obstante, de ambos modelos. Constatamos, por tanto, que, actualmente, existe una tendencia hacia el uso del término “colaboración”, al cual se le atribuye el grado máximo de trabajo conjunto.

No obstante, lejos de elucidar respuestas satisfactorias para los expertos en educación sobre esta cuestión, el debate sobre qué es aprendizaje cooperativo, qué es aprendizaje colaborativo y cuáles son sus puntos de encuentro y diferencias está todavía abierto.

Es más, actualmente no quedan claras las características y limitaciones de cada modelo. Así, partidarios y seguidores de ambos modelos aseguran que es a través de aquél que se puede hablar de un trabajo conjunto de alta intensidad y reciprocidad. Asistimos, pues, a un momento de confusión en los conceptos. Es más, consideramos que en este proceso se han invertido los significados entre conceptos. Para algunos educadores, el trabajo conjunto intenso es la cooperación; para otros educadores y, en general, adeptos a entornos virtuales, esta intensidad se representa por la colaboración.

Destacamos a continuación aquellos elementos que, actualmente, se considera definen a cada modelo por comparación:

  • En ambos modelos, la premisa básica es trabajar juntos.
  • Ambos modelos parten de una premisa constructivista (Panitz).
  • Ambos fomentan la responsabilidad individual y por los objetivos comunes de grupo.
  • Ambos modelos son diferentes pero compatibles, pudiendo darse a la vez o de manera progresiva.
  • La colaboración es una filosofía de interacción y estilo de vida y la cooperación una estructura de interacción.
  • La cooperación requiere un mayor control por parte del profesor, recayendo en él mismo la autoridad y responsabilidad de la tarea. En la colaboración, los alumnos asumen toda la responsabilidad.
  • La metodología cooperativa suele conllevar una repartición de las tareas, realizando un trabajo más individual (Lage), mientras que en la colaborativa, todos los participantes del grupo intervienen en todas y cada una de las partes del proyecto o problema a resolver (Lage, ¿?).

5.HACIA UNA DEFINICIÓN DE APRENDIZAJE COLABORATIVO VIRTUAL

A lo largo de las secciones anteriores hemos argumentado cómo el aprendizaje conjunto entre estudiantes bebe de dos tradiciones diferentes, la cooperación, desde el punto de vista pedagógico, y la colaboración, desde el punto de vista psicológico. A partir de la introducción de las TIC a la educación, sin embargo, la colaboración ha ganado terreno frente a otros términos o modelos, invirtiendo su significado. Actualmente, hablar de colaboración es hacer referencia a un proceso intenso y recíproco de trabajo conjunto.

(decir como resultado del marco teorico, que se ve que hay diferentes grados. Nosotros lo cogemos todo y lo hacemos visible mediante nube de puntos en función de procesos de interaccion y estructuración).

Siendo conscientes de esta situación, desde la Red Temática sobre Aprendizaje Colaborativo Virtual adoptamos el término “colaborativo”, al cual le podemos atribuir diferentes grados o intensidades de colaboración.

  Figura 1. Grados de colaboración

En concreto y basándonos en las definiciones expuestas anteriormente, definimos la colaboración de alta intensidad como un:

“Proceso compartido, coordinado e interdependiente, en el cual los estudiantes trabajan juntos para alcanzar un objetivo común. El aprendizaje colaborativo se basa en un proceso de actividad, interacción y reciprocidad entre los estudiantes, facilitando la construcción conjunta de significados y un avance individual hacia niveles superiores de desarrollo.”

Estos elementos, en los cuales confluyen influencias de ambos modelos, determinan el concepto de aprendizaje colaborativo utilizado en la red temática. En su conceptualización, por tanto, emplearemos referencias de ambos modelos para analizar a fondo su significado más allá del término empleado.

Efectivamente, ya hablemos de cooperación o colaboración la educación, diversos autores, entre los que cabe destacar a Harasim et al., (2000), advierten que el trabajo y en general cualquier actividad desarrollada en un mundo global no puede entenderse ya sin el apoyo común, puesto que devine clave, vital para el desarrollo. Miremos, pues, hacia adelante.

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2 Responses to Cooperar o colaborar: ¿dos términos enfrentados?

  1. Enedina says:

    Este artículo me ha ayudado a definir ambos términos. A partir de ahora definiré mi metodología como colaborativa. Mi principal objetivo es que los alumnos colaboren unos con otros, en un proceso recíproco. De manera que cuando lleguen a resolver un problema o acaben un proyecto, todos ellos sean capaces de conocer todos los pasos que se han seguido para la resolución. Todos son piezas del mismo engranaje y todas son complementarias.

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